La pieza de María Goos cuenta con la dirección de Héctor Manrique
La individualidad vs la amistad
La obra trata sobre el paso de la amistad en cuatro hombres adultos y lo que permanece en común entre ellos

 

Por Martha Cotoret


El poder lo corrompe todo y los intereses personales se anteponen a la amistad.

Así lo demuestra la trama de la pieza teatral Baraka, que desde el 4 de febrero se presenta en las tablas del teatro Trasnocho.

El texto de la dramaturga holandesa María Goos utiliza como excusa la vida de cuatro hombres para hablar de la debilidad de las relaciones personales.

Durante casi dos horas de espectáculo, la tragicomedia plantea problemas esenciales de la humanidad. En este sentido, la obra invita a reflexionar sobre lo que somos capaces de hacer por satisfacer las necesidades individuales.

Constantemente los diálogos plantean la sordera y la ceguera ante las urgencias de aquellos que nos rodean aunque sean nuestros amigos. En las tablas, Pedro (un funcionario público gay amante del arte), Tomás (un abogado con problemas de adicción), Juan (un político ambicioso) y Martín (un director de teatro frustrado) se interrumpen todo el tiempo y anteponen su problema al de los demás.

COMEDIA CON SABOR AMARGO A pesar de que todas las actuaciones en Baraka son impecables, resalta la de Iván Tamayo. El actor interpreta a Tomás, un loco adorable que, aunque está luchando por salir de la adicción a las drogas, antepone su desgracia y logra ayudar a los demás.

El personaje, en medio de temblores y crisis emocionales, busca solución al problema legal de Pedro, escucha al inconforme de Juan y da consejos sobre el matrimonio de su amigo y guarda los secretos de Martín que ha defraudado la confianza de uno de sus amigos.

Al final, lo que es presentado como una comedia ­el espectador tiene garantizada hora y media de carcajadas­ culmina con una lección trágica, que invita al espectador enmudecido a pensar en la amistad y en la manera de conservarla.